Todos los años llega septiembre y son muchos los que nos escriben con la pregunta “Como este año ha hecho mucho calor las endrinas han madurado antes, ¿verdad?”
Nuestra
respuesta siempre es la misma: NO. Ha hecho mucho calor pero la maduración está
retrasada. Y el resultado también es el mismo: quien ha hecho la pregunta
recoge las endrinas para hacer su pacharán el primer fin de semana de
septiembre.
Y
yo lo entiendo: resulta difícil creerse que tras un verano cálido las endrinas
todavía no estén maduras cuando todos sabemos de sobra que eso que llamamos
buen tiempo, el calor, aumenta el desarrollo de las plantas y la maduración de
las frutas. A todos nos ha pasado alguna vez, unos con plantas de flor, otros
con plantas de tomate: plantamos en primavera cuando tiene que comenzar a hacer
calorcillo y tras una semana en la que sin embargo las temperaturas se han
mantenido bajas la planta parece que en lugar de crecer haya menguado. Sin
embargo el año que tras plantar hay una o dos semanas de buen tiempo la planta
crece apreciablemente de un día para otro.
Por
eso esta lección de ciencias todos la tenemos bien aprendida: la temperatura
acelera los procesos biológicos de la planta y ésta tiene más energía para
crecer. Sin embargo, ¿qué ocurre si la temperatura sigue aumentando? Las hojas
de la planta se calientan excesivamente y necesitan enfriarse. Sorprendentemente
el mecanismo por el que se refrescan es casi idéntico al que nosotros usamos: las
plantas transpiran agua. Sudan.



