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Al mal tiempo, pocas endrinas


Vaya mes de marzo el que estamos teniendo. Y es que, acostumbrados los últimos años a marzos que mayean, nos ha pillado por sorpresa un marzo lluvioso y ventoso como nunca habíamos visto. Al menos, a los pacharaneros nos ha aportado tardes maravillosas para disfrutar viendo cómo el viento zarandea los árboles mientras damos pequeños sorbos a nuestra copa de pacharán.

Malos tiempos para las endrinas



Como todos los años hemos salido desde primeros de octubre a buscar nuestras endrinas. Ya nos habían avisado que este año hay pocas: heladas, sequía, altas temperaturas... sumamos más razones que ningún otro año para explicar la escasez de frutos. 

Sin embargo, este año nos hemos sorprendido por la facilidad con que esta vez encontramos los endrinos que sí los tienen: acostumbrados a tener que buscar las endrinas, ocultas y protegidas por hojas y pinchos, este año vemos los endrinos como manchas azules sobre un fondo de ramas y hojas secas. Las endrinas, totalmente expuestas, muestran su color azulado sobre las ramas del endrino desnudo, recordándonos a los árboles de kaki cuyos frutos alcanzan la madurez en árboles ya sin hoja. 

Y nos preguntamos: ¿Qué ha provocado esta defoliación tan temprana en los endrinos? La primera opción es pensar en la sequía. Pero claro, también los años anteriores hubo mucha sequía y los endrinos mantuvieron las hojas. 

¡NO COJAS TODAS LAS ENDRINAS!


Recuerdo que Carmelo me explica a menudo que cuando en un texto o correo se escribe una frase en mayúsculas es como si la estuvieras gritando. Siguiendo esta interpretación, sumada a los signos de exclamación, parecería que con este título estoy gritando una orden a los lectores pacharaneros: ¡NO COJAS TODAS LAS ENDRINAS! Pero nada más lejos de mi intención porque lo que hoy os escribo es una recomendación: no cojas todos los frutos del endrino que has encontrado.

Y os preguntaréis, ¿por qué? ¿Para dejar algunas para el siguiente pacharanero que encuentre el arbusto? Pues… no. Además, ya sé que no me harías caso con este razonamiento: los pacharaneros, como suele ocurrir con todos los recolectores de productos silvestres, somos “arrasadores” y egoístas, sólo pensamos en llevarnos todo lo que encontramos sean endrinas, setas o castañas.

Entonces, ¿para que queden para que se alimenten los pájaros y otros animales? Pues… tampoco. Como las endrinas no tienen azúcar pocos pájaros y animales se las comen como parte de su dieta ya que no les supone prácticamente ningún alimento.

¿Para que queden semillas y se siga reproduciendo el endrino? Hombre, esta ya es una razón más lógica: el endrino produce los frutos como sistema de reproducción y de los huesos de las endrinas brotarán nuevos arbustos tras el invierno. Pero no, tampoco esta es la razón.

Lo que la endrina esconde: el amargor del hueso

Todos hemos comido más de un arañón. O más de una endrina, que con este nombre todos nos entendemos mejor. Y la primera vez que la probamos nuestra reacción fue la misma: un deseo repentino de escupirla. Por su intensa acidez, por la astringencia que nos deja lengua y paladar secos y ásperos... y porque a esa desagradable sensación en la boca se suma una sorprendente falta de dulzor. ¿Pero es que hay algún otro fruto así de áspero y sin ningún dulzor?
Aunque más tarde aprendamos a disfrutar de los arañones comiéndolos a finales de octubre para que estén bien maduros, la ausencia de dulzor hace que nunca los comamos en una mesa y, por ello, la parte del fruto que desechamos, el hueso, lo tiramos al campo sin oportunidad de fijarnos siquiera en él. ¿Merece la pena prestarle un poco más de atención? Seguro que sí.
Los huesos de los arañones pueden tener diferentes formas y tamaños: redondeados, planos con un reborde lateral o no, rugosos o lisos... Sin embargo todos coinciden en una cosa: la semilla que guardan en el interior. ¡Busquémosla!

Las endrinas y las heladas

Todos los pacharaneros hemos visto que algunos años no hay endrinas en zonas donde otros años las recogíamos. Y lo explicamos diciendo que los endrinos son veceros, es decir que unos años dan endrinas y otros no. Pero, ¿por qué ocurre esto?
La razón la encontramos en el inicio del desarrollo del fruto. El endrino, como todos los árboles del género prunus (almendros, melocotoneros, ciruelos…) florecen al final del invierno, antes de que broten las hojas. Una vez que han polinizado las flores éstas se caen y el pequeño fruto comienza a crecer. Este momento es el más delicado en el desarrollo del fruto: tiene una gran fragilidad y una helada o un viento muy frío lo dañará haciendo que se hiele. Y si la helada es intensa hará que todos los frutos del arbusto se congelen y caigan después al suelo. Dado que las heladas suelen darse en zonas muy localizadas es fácil comprender que el año que hay una helada intensa en un valle concreto ninguna endrina encontraremos allí en el otoño.

Cómo podar un endrino

En la entrada anterior del blog descubríamos por qué hay que podar el endrino: es una forma de dirigir la fuerza del árbol para que se concentre en la producción de frutos y no en el crecimiento de hojas y ramas. También que, si lo hacemos correctamente, todos los años tendremos endrinas… si el clima lo permite, claro.
Hoy pasaremos al terreno práctico: ¿cómo podar el endrino? Para hacer una buena poda tenemos que eliminar sólo las partes del árbol o arbusto que no nos interesa que crezcan:

¿Por qué hay que podar los endrinos?

Los meses de enero y febrero son los más adecuados para la poda, y sois ya unos cuantos los que nos escribís preguntando cómo podar los endrinos. ¡Parece que cada vez más aficionados al pacharán tenemos uno o varios endrinos en el jardín!


No podemos dejar esta pregunta sin respuesta pero antes daremos un primer paso: ¿por qué es necesario podar los endrinos?
En los árboles del género Prunus (almendro, melocotón, ciruelos, endrino) la floración se produce antes de que broten las hojas, al final del invierno. Desde mediados de febrero comenzamos a ver los almendros en flor, luego los melocotoneros y ciruelos, y a principios de la primavera florecen los endrinos. En el caso de éstos la floración está muy ajustada con el brotado de las hojas y algunos años si se retrasa la floración ésta puede incluso producirse una vez que las hojas ya han brotado. Cuando esto ocurre nos encontraremos con que el endrino o no produce endrinas o tiene muy pocas. ¿Por qué?

¡¡Selecciona tus endrinas!!


Los pacharaneros salimos a recoger endrinas alguna mañana en el otoño para hacer pacharán. Normalmente no nos cuesta mucho recoger tres kilos de endrinas: vamos a una zona en la que sabemos hay endrinos y en una o dos horas hemos acabado. Con tres kilos podemos hacer 10 litros de pacharán que tomaremos durante el año e, incluso, regalaremos a algún buen amigo.
Aun así hay quien dice que cuesta mucho recoger las endrinas; a mí no me lo parece, y sí es cierto que me reportan muy buenos momentos durante todo un año. ¿Por qué, entonces, no dedicar más tiempo a recogerlas?
¿Para qué?, os preguntaréis. La respuesta me llegó en forma de pregunta hace algnos días: Alex,  pacharanero asturiano, comentaba en nuestra página de Facebook que había probado un pacharán casero con un color y una densidad mayores que el suyo. ¿De dónde venía esa diferencia? La respuesta es sencilla: de unas endrinas mejores que las que tú utilizaste. Y esta es la respuesta al ¿para qué? dedicar más tiempo a la recogida de nuestras endrinas: para seleccionarlas y así tener un mejor pacharán.

Efectos del cambio climático en la maduración de las endrinas


Todos los años llega septiembre y son muchos los que nos escriben con la pregunta “Como este año ha hecho mucho calor las endrinas han madurado antes, ¿verdad?”
Nuestra respuesta siempre es la misma: NO. Ha hecho mucho calor pero la maduración está retrasada. Y el resultado también es el mismo: quien ha hecho la pregunta recoge las endrinas para hacer su pacharán el primer fin de semana de septiembre.
Y yo lo entiendo: resulta difícil creerse que tras un verano cálido las endrinas todavía no estén maduras cuando todos sabemos de sobra que eso que llamamos buen tiempo, el calor, aumenta el desarrollo de las plantas y la maduración de las frutas. A todos nos ha pasado alguna vez, unos con plantas de flor, otros con plantas de tomate: plantamos en primavera cuando tiene que comenzar a hacer calorcillo y tras una semana en la que sin embargo las temperaturas se han mantenido bajas la planta parece que en lugar de crecer haya menguado. Sin embargo el año que tras plantar hay una o dos semanas de buen tiempo la planta crece apreciablemente de un día para otro.
Por eso esta lección de ciencias todos la tenemos bien aprendida: la temperatura acelera los procesos biológicos de la planta y ésta tiene más energía para crecer. Sin embargo, ¿qué ocurre si la temperatura sigue aumentando? Las hojas de la planta se calientan excesivamente y necesitan enfriarse. Sorprendentemente el mecanismo por el que se refrescan es casi idéntico al que nosotros usamos: las plantas transpiran agua. Sudan.

¿Por qué hay endrinas de diferentes tamaños?


Nos llega esta pregunta al blog y nos sorprende no haber escrito todavía una entrada tratando el tema. Porque es cierto que todos los pacharaneros nos hemos encontrado con endrinas de diferentes tamaños… y también de diferentes formas. ¿Por qué? Para averiguarlo tendremos que conocer más acerca del arbusto.
Ya sabemos todos que la endrina es el fruto del arbusto Prunus spinosa. Pertenece por tanto al género Prunus, formado por árboles y arbustos del la familia Rosaceae. Este género incluye variedades cultivadas por sus frutos como la ciruela, cereza, albaricoque, melocotón y almendra, también muchos otros arbustos de frutos menos cotizados que se mantienen de forma silvestre como el endrino.

Cultivar endrinos en el jardín

Nos pregunta Jose Mari si es posible tener un endrino en el jardín y cómo se podría conseguir. Y es que, qué mejor planta puede tener en su jardín un buen pacharanero. Por supuesto es posible, veamos cómo conseguirlo.

La polinización de los endrinos


La primera semana de abril es fundamental para todos los pacharaneros porque durante esa semana se decidirá la cosecha de endrinas que tendremos en el otoño. Y es que los endrinos, siempre puntuales para florecer los primeros días de la primavera,  polinizan durante el inicio del mes de abril para formar enseguida diminutos arañones o endrinas.

¿Cuándo florece el endrino? ¿Cómo es su flor?

Si nos acercamos a los endrinos la primera quincena de marzo veremos cómo las yemas van engrosando. Podemos pensar que son las hojas preparándose para brotar pero sabemos que en los endrinos antes que las hojas brotarán las flores. Por eso las yemas que vemos engrosando son yemas de flores que se están preparando para florecer.
Y así pasa el endrino casi todo el mes de marzo: preparándose para llegar al día 21, primer día de la primavera, listo para florecer. Y es que el endrino siempre llega puntual a su cita y la última semana de marzo lo encontramos con sus ramas y espinas adornadas con pequeñas y delicadas flores blancas.

¿Por qué los endrinos son pequeños y redondeados?



Resulta muy interesante ver los endrinos durante el invierno porque, al no tener hojas, resulta visible toda la estructura de ramas y pinchos que forman para defenderse. Claro, podemos pensar, ¿para defenderse de quién?

Diario de un endrino: Octubre



Octubre, primer mes del otoño, es el mes de los arañones. Porque si a finales de septiembre nos encontrábamos las endrinas alcanzando su grado óptimo de madurez durante el mes de octubre están perfectas. Su acidez ya no resulta cítrica, agresiva. La astringencia ya no es tan intensa. Y, al poco de comer el fruto, se genera en la boca una intensa salivación que nos permite apreciar su intenso final afrutado, que permanece mucho tiempo en nuestra boca.
Por eso es el mes de octubre el ideal para recoger las endrinas y ponerlas en anís para macerar nuestro pacharán. Elegiremos para ello los endrinos más soleados porque serán los que nos ofrezcan unos arañones más maduros. Y es que sabemos que siempre la fruta más dulce está en los árboles más soleados, mientras que los que crecen en zonas sombreadas dan frutas más verdosas.

Diario de un endrino: Septiembre


Cuando paseamos por el campo durante el mes de septiembre reconocemos los endrinos por el inconfundible color negro azulado de sus frutos. Resulta inevitable coger alguno de los arañones para probarlo. Entre los dedos sigue llamándonos la atención su color aterciopelado azul, sabemos que es una cera llamada pruina que lo protege de enfermedades. Cuando lo frotamos con el dedo vemos cómo desaparece dejando a la vista el negro de la piel.
Damos un mordisco al fruto y vemos que ya no está crujiente como a finales de agosto: la pulpa no ofrece tanta resistencia a nuestros dientes y se hunde con la presión hasta que se desgarra la piel desprendiendo parte de zumo durante el mordisco. 

Este es el primer síntoma de que la endrina, por fin, comienza a estar madura. Y si observamos la pulpa encontramos más muestras de madurez: ya no es claramente verde como hace un mes sino que comienza a verse amarillenta y traslúcida, dejando a la vista un entramado de una especie de venillas blancas. Y si nos fijamos en el hueso observamos cómo un lateral comienza a mostrar un tono rojo. Sí, el arañón está alcanzando su madurez.

Diario de un endrino: Agosto



Los endrinos en agosto se mantienen con su intenso color verde y siguen alimentando sus frutos que, poco a poco, van tomando color y comienzan a destacar con sus tonos azulados sobre el fondo verde de las hojas. A este momento en que los frutos van pasando de su color verde a un color negro azulado se le llama envero y podemos verlo progresar durante este mes.
De hecho cuando visitamos una finca de endrinos a finales de agosto podemos ver endrinas casi negras pero también otras verdes. Incluso en un mismo grupo encontramos endrinas con piel casi negra, otras rojas y alguna muy verde. Para diferenciarlas bien sólo tenemos que frotar el fruto con el dedo para retirar esa pelusilla que se llama pruina y ver el color que esconde.

Diario de un endrino: Julio


Durante el mes de julio los endrinos comienzan a sentir el calor y la falta de agua características del verano. Sin embargo los árboles no parecen sufrir por ello: se les ve sanos, de un profundo color verde, con las endrinas todavía verdes pero ya de un buen tamaño. Recorriendo los árboles vemos cómo algunas endrinas comienzan a dar muestras de oscurecimiento y algunas se van tintando de un suave color azulado. Podríamos pensar que ya está coloreando su piel, pero si las frotamos con dedo enseguida salimos de nuestro error: debajo de la pelusilla superficial de ligero color azulado la piel del fruto se mantiene de un intenso color verde.

Diario de un endrino: Mayo


La imagen del endrino a finales de mayo puede confundirnos si recordamos cómo terminábamos abril: las ramas repletas de endrinas nos anunciaban una buena cosecha. Pero qué distintas se ven las cosas a finales de mayo: vemos árboles con muchas ramas sin fruto, otras que sí tienen pero de tamaños muy desiguales… ¿qué es lo que ha ocurrido durante el mes de mayo?
Vayamos poco a poco. A finales de abril veíamos cómo las flores cuajaban. Así se llama al resultado de la polinización en los frutales y si nos dicen que hay un buen cuajado significa que las flores han polinizado y que se están desarrollando los frutos.
Sin embargo al avanzar el mes de mayo si observamos de cerca las ramas vemos que los frutos van cogiendo tamaño… pero sólo algunos frutos porque otros quedan muy retrasados, pequeños y envueltos en restos de flor y pelusillas…

Diario de un endrino: Abril

Los endrinos comienzan el mes de abril en plena floración. Cuando andamos entre ellos nos introducimos en un mar de flores blancas, nos sumergimos en una fragancia de polen y miel mientras escuchamos el zumbido de las abejas a nuestro alrededor. Queda claro que sus llamativas flores blancas consiguen su objetivo: atraer insectos, necesarios para su polinización.