Mientras
disfruto de mi copa de pacharán navarro en la barra del bar a pequeños sorbos,
como a mí me gusta, mi vecino de barra me cuenta que se han encontrado algunos
restos de arañones en las excavaciones de un puerto romano que demuestran que hace
2000 años ya se elaboraba pacharán. ¡Esto es la leche! es lo primero que
pienso. Claro, digo, no sería de extrañar: con las comilonas que se metían en
la antigua Roma lo más adecuado sería terminarlas con un copazo de pacharán
para mejorar la digestión.
Diario de un endrino: Abril
Los endrinos comienzan el mes de abril en plena floración. Cuando andamos entre ellos
nos introducimos en un mar de flores blancas, nos sumergimos en una fragancia
de polen y miel mientras escuchamos el zumbido de las abejas a nuestro
alrededor. Queda claro que sus llamativas flores blancas consiguen su objetivo:
atraer insectos, necesarios para su polinización.
Café pendiente

Desde
que mi amiga Carmen me dio a conocer la inciativa de los cafés pendientes lo he comentado con
compañeros y amigos. Todos vienen a coincidir en lo bonito de la idea, dejar
algo pagado para que lo tome quien lo pueda necesitar.
Sin
embargo también coinciden en sus dudas: seguro que muchos bares se quedarán
el dinero y no servirán los cafés. Seguro que mucha gente que no lo necesita se
tomará los cafés pendientes sólo para ahorrarse unos euros. Y me doy cuenta de
que para todos cuenta más evitar que el jeta se aproveche que la
posibilidad de ayudar al prójimo en apuros.
Endrinismo y postureo
Esta
noche estoy muy cansado y, ya sentado en el sofá, no me apetece levantarme a
por las gafas que necesito para mi vista, también cansada. Así que, en lugar de
continuar la lectura del libro que tengo empezado, he cogido el iPad para
entretenerme con lo que me llega publicado en Facebook.
Así
es como llego al vídeo de historias de sobremesa en el que Quequé nos habla de
lo auténtico frente al “postureo” que, cada vez más, influye en todo lo que
hacemos. Siempre me ha gustado este humorista, tanto él como Leo Harlem hacen
ese tipo de humor con las cosas cotidianas que hace que te identifiques con lo
que dicen.
SLOE
Terminamos
la comida familiar como siempre, tomando la copa de pacharán navarro mientras
hablamos sentados a la mesa.
Esta vez aprovecho la sobremesa para contar mis vacaciones en Inglaterra y empezamos hablando de lo loco que está el tiempo este año: en Navarra hemos tenido durante el invierno la lluvia de Inglaterra y allí me he econtrado con el frío de Siberia… parece que al hombre del tiempo se le haya roto en pedazos el mapa y no sea capaz de volver a encajarlo todo en su sitio correcto.
Esta vez aprovecho la sobremesa para contar mis vacaciones en Inglaterra y empezamos hablando de lo loco que está el tiempo este año: en Navarra hemos tenido durante el invierno la lluvia de Inglaterra y allí me he econtrado con el frío de Siberia… parece que al hombre del tiempo se le haya roto en pedazos el mapa y no sea capaz de volver a encajarlo todo en su sitio correcto.
Naranja con pacharán
Todavía hoy mucha gente recuerda el butanito, el combinado de pacharán con naranja que tan popular ha sido durante muchos años. Aunque muchos lo consideran como algo de sus tiempos jóvenes yo todavía lo tomo para huir de la moda de los gintonics. Eso sí, ahora prefiero llamarlo Cubata Navarro para darle un poco más de glamour.
Hoy os propongo la misma combinación pero servida como un postre sencillo pero con ese toque navarro que un buen pacharán proporciona. Pasamos del pacharán con naranja a la naranja con pacharán.
Ingredientes
. 5 naranjas
. Pacharán Navarro
Elaboración
1. Pelamos las naranjas y las cortamos a rodajas. Las colocamos en un recipiente hondo y añadimos 200 ml de pacharán navarro.
2. Colocamos un peso sobre las rodajas para que todas queden sumergidas en el pacharán y el zumo de naranja que se va desprendiendo. Podemos usar la botella de pacharán sobre un plato, mantendrá las rodajas de naranja suficentemente apretadas.
3. Dejamos macerar durante unas horas
4. Servimos las rodajas de naranja en el plato y el caldo lo servimos aparte, en un vaso o copa de cocktail si tenemos. El sabor del jugo con el pacharán es impresionante (como veis casi me lo bebo entero antes de hacer la foto) así que no os cortéis añadiendo pacharán a las naranjas...
Anís
Estoy
en casa después de cenar preparándome para mi momento pacharán: ya he puesto
música y voy al frigorífico para ponerme una copa de pacharán fresquito. Al
abrirlo recuerdo con disgusto que la noche anterior acabé la botella de pacharán
y todavía no la he repuesto: el cansancio y la pereza me hicieron dejarlo para
la mañana siguiente aun sabiendo que lo olvidaría.
Al
no tener pacharán fresco me acuerdo de la botella de anís que hace unos días me
regaló María. Bueno, pienso, tampoco es mucha traición tomarme una copa de anís
en el momento pacharán: a fin de cuentas son familia cercana si tenemos en cuenta que el pacharán se elabora partiendo del anís. Así que me sirvo una copa y me siento en el sofá pensando que quizá hayan pasado varios años de
desde la última vez que tomé una copa de anís.
Diario de un endrino: Marzo
Dejábamos al endrino a finales de febrero preparando sus yemas para brotar, incluso veíamos alguna flor despistada que se abría una mañana soleada y cálida, engañosamente primaveral.
Y así pasa el endrino casi todo el mes de marzo: preparándose para llegar al día 21, primer día de la primavera, listo para florecer. Y es que el endrino siempre llega puntual a su cita y la última semana de marzo lo encontramos con sus ramas y espinas adornadas con pequeñas y delicadas flores blancas. Porque es la flor del endrino la que, todos los años, nos anuncia la llegada de la primavera.
Descracia
Sentado
en mi sillón disfruto de lo que llamo mi momento pacharán: escucho música
tomando mi copa de pacharán a pequeños sorbos, como a mí me gusta.
Y
pienso que es curioso cómo puedo expresar diferentes estados de ánimo cuando
tomo mi copa de pacharán. Hay quien me dice que me pongo melancólico, empeñado
en que el aroma del pacharán me trae tantos recuerdos. Tengo por ahí un amigo
que insiste en que me pongo poético. La familia, algunas tardes, me dice que me
pongo simpático.
Primavera de pacharanes
¡Por
fin llegó la primavera! Da igual que el invierno sea suave o duro, siempre se me hace muy largo y espero con
impaciencia los primeros días en que puedo sentir el calor del sol.
Tierra Estella: La tierra del pacharán
Hoy
la hora de la digestión me ha encontrado en Estella y por eso estoy tomándome
mi copa del digestivo pacharán en un bar con terraza a la Plaza de los Fueros. Le pido
al camarero una copa de pacharán navarro y le pregunto si tiene alguno de la
zona. Veo que me mira con cara de sorpresa y me responde que claro que tiene de
la zona, como si no hubiera donde elegir. Y mientras escoge una llamativa
botella negra con letras blancas me explica que el pacharán que me sirve está
elaborado muy cerca, a 10 kilómetros, pero que hay otras dos bodegas en la zona
que también elaboran.
Minijobs
Hoy
llego al bar a mi hora habitual y me sorprende encontrar tanta gente. Y me
alegro por el bar, sé que llegan mal a fin de mes por culpa del menor consumo
ocasionado por la crisis, aunque después veo con fastidio que los periódicos
están ocupados. Por eso cojo mi copa de pacharán y me voy al fondo de la barra,
allí sé que se amontonan números atrasados de revistas y periódicos.
Elijo
un periódico y comienzo a ojearlo sin
mirar la fecha. La verdad es que no parece muy atrasado, hasta las noticias de
primera página se parecen mucho a las actuales. Hablan de las reuniones dobles,
hasta triples, de algunos órganos de gestión de Caja Navarra.
Pacharán: consumo responsable
Tomando
un café mientras me sirven una copa de pacharán navarro charlo con Javier,
compañero de barra recientemente jubilado. Al oírme pedir un pacharán comienza a contarme sus recuerdos de juventud, cuando madre le daba pacharán como jarabe para el
estómago. Y cómo simulaba dolor de estómago para que madre, engañada, le diera
una cucharada de licor.
Mea culpa
Esta
noche no estoy disfrutando mucho de mi momento pacharán: estoy tan agotado que
ni los dulces sorbos de pacharán consiguen relajarme.
El
cansancio viene de ayer, me fui a la cama esperando dormirme rápidamente para
después pasarme casi toda la noche en vela. La culpa la tuvo, claro, mi error:
sólo a mi se me ocurre preguntarle a aquella mujer por su embarazo, como si no
pudiera estar entradita en carnes simplemente por gusto de comer. Y claro, me
voy a la cama y comienzo a recordarlo, hasta me vuelve la temperatura a la cara
como cuando, al ver su sorpresa, noté cómo enrojecía y
tartamudeaba una imposible salida a la estúpida situación.El pacharán combina
Estoy
de nuevo en la barra de un bar después de cenar disfrutando mi copa de pacharán
navarro a pequeños sorbos, como a mí me gusta. Y otra vez “sin querer”
escucho la conversación de mis vecinos de barra: al parecer varios de ellos
están de acuerdo en que el pacharán no combina bien y por eso están pidiendo
tragos largos de bebidas internacionales.
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