Una
mañana de enero de 2014 desayunábamos en Pamplona con la misma noticia en todos
los diarios: la mitad del pacharán que se sirve en Pamplona es falso. Porque,
al parecer, se había comprobado que la mitad de los bares en lugar de pacharán
te servían un licor “de endrinas” de inferior grado alcohólico aunque con
similar aspecto y sabor. Una imitación hecha para suplantar al pacharán para,
aprovechando su menor coste de elaboración, aumentar el beneficio del elaborador
y del hostelero. A costa, claro, del cliente engañado, que paga como pacharán
la copa de ese licor de bajo grado y calidad.
Ya
conocíamos este fraude y, de hecho, lo habíamos denunciado varias veces desde
el blog (entrada ¿Pacharán? del 2012). Sin embargo causó gran sorpresa y revuelo
en los medios periodísticos, tanto lío se armó que muchos pensábamos que poco
tiempo le quedaba a este timo.
Y
eso es lo que ocurrió en un primer momento: de repente ningún bar tenía licor
de endrinas, no sabían ni qué era. Pero poco a poco se fue enfriando el
escándalo, sobre todo cuando la inspección de Consumo decidió no tramitar las
denuncias y no investigar el fraude. Lo que rápidamente fue interpretado como un
consentimiento del timo y las botellas de falso pacharán volvieron a las
cámaras de los bares.










