Nos
llega al blog esta pregunta y nos parece muy adecuada por dos razones. Primero,
porque una forma estupenda de tomar el pacharán es muy, muy frío: al enfriarse adquiere
mayor densidad y adquiere una cremosidad que resulta muy agradable en el
paladar. Es evidente que la mejor forma de tomarlo así, muy, muy frío, es tener
la botella en el congelador.
Visitando bodegas de pacharán: Palacio de la Vega
El turismo enológico siempre se relaciona con la visita a bodegas de vino, algo nada sorprendente dado el significado de enológico. Sin embargo sí que puede sorprendernos encontrar en Navarra la oferta de visita de bodegas elaboradoras de pacharán. Es lo que me ocurre cuando en la la oficina de turismo de Tierra Estella me explican que hay dos bodegas de pacharán que ofertan visitas: Bodega Azanza en Abárzuza y Bodegas Palacio de la Vega en Dicastillo. Me inclino por visitar esta última porque, según me dicen, se encuentra instalada en la finca de un Palacio del siglo XIX: nada mejor que aunar tradición e historia, pienso.
La polinización de los endrinos
La
primera semana de abril es fundamental para todos los pacharaneros porque
durante esa semana se decidirá la cosecha de endrinas que tendremos en el
otoño. Y es que los endrinos, siempre puntuales para florecer los primeros días de la primavera, polinizan durante el inicio del mes de abril para formar enseguida diminutos arañones o
endrinas.
Mantener los pies en el suelo
Estoy
en la barra del bar después de comer tomándome mi copa de pacharán navarro a
pequeños sorbos, como a mí me gusta, mientras me concentro en esta afición mía
de observar al resto de clientes del bar. Hay varios en la barra, algunas mesas
también están ocupadas con gente que está terminando de comer. Y me sorprendo
al encontrarme con una comensal que está terminando su postre sentada sobre sus
piernas cruzadas, en una postura que podríamos definir como de buda.
Pacharán en garrafa y otros garrafones
Visito con un amigo un cash de hostelería, esos supermercados dedicados a la
venta de productos para los hosteleros a las que sólo se puede entrar con una
tarjeta que acredite la pertenencia al gremio.
Doy
una vuelta y me sorprendo por la variedad del surtido que encuentro: productos
frescos, congelados y una gran variedad de marcas de conservas, vinos y licores.
Me parece que hay más variedad que en muchos supermercados, sobre todo ahora
que impera la moda de reducir las marcas a la blanca y a unas pocas
comerciales.
¿Cuándo florece el endrino? ¿Cómo es su flor?
Si nos acercamos a los endrinos la primera quincena de marzo
veremos cómo las yemas van engrosando. Podemos pensar que son las hojas preparándose para brotar pero sabemos que en los endrinos antes que las hojas
brotarán las flores. Por eso las yemas que vemos engrosando son yemas de flores
que se están preparando para florecer.
Y así pasa el endrino casi todo el mes de marzo: preparándose para llegar al día 21, primer día de la primavera, listo para florecer. Y es que el endrino siempre llega puntual a su cita y la última semana de marzo lo encontramos con sus ramas y espinas adornadas con pequeñas y delicadas flores blancas.
Y así pasa el endrino casi todo el mes de marzo: preparándose para llegar al día 21, primer día de la primavera, listo para florecer. Y es que el endrino siempre llega puntual a su cita y la última semana de marzo lo encontramos con sus ramas y espinas adornadas con pequeñas y delicadas flores blancas.
¿Por qué los endrinos son pequeños y redondeados?
Resulta
muy interesante ver los endrinos durante el invierno porque, al no tener hojas,
resulta visible toda la estructura de ramas y pinchos que forman para
defenderse. Claro, podemos pensar, ¿para defenderse de quién?
¿El pacharán engorda?
Terminamos
la comida y, cuando pregunto cuántos pacharanes van a ser, siempre es lo mismo:
uno de los amigos, repentinamente preocupado por las calorías, pregunta: Oye, pero ¿el pacharán no engorda? Hombre, pienso, siempre se ha dicho que lo único que no engorda es lo
que no te llevas a la boca. Y estoy por responderle: majo, después de empujarte
medio kilo de chuleta y un goxua de postre lo mismo el pacharán, con dulzor y
todo, te diluye las calorías.
Como
de costumbre me corto y le pido pacharán, siempre termina tomándoselo porque
si no se le queda el estómago pesado. Aunque esta vez su pregunta se me queda en la cabeza y voy
rumiando la idea de averiguar cuánto engorda una copa de pacharán. O por lo
menos cuántas calorías supone la copa porque creo que a los que no hemos comido
goxua el pacharán nos engordará un poco menos.
Por
eso unos días más tarde aprovecho mi momento pacharán para iniciar mi
investigación, como siempre usando internet.
Pacharán en las recetas de cocina
El
uso de vino y licores en las recetas de cocina está muy extendido: podemos
usarlos para hacer una salsa, para macerar o mechar una carne… ¿por qué no usar
el pacharán?
¿Cuánto tiempo tengo que macerar el pacharán?
Todos los pacharaneros nos hemos hecho más de una vez esta pregunta y muchas de esas veces hemos tenido dudas a la hora de responderla. Como la experiencia es la madre de la ciencia nada mejor que partir de nuestra propia experiencia para encontrar una respuesta adecuada.
Para hacer el pacharán ponemos las endrinas en anís para que éste retire del fruto los componentes que caracterizan al pacharán: su color rojo, su aroma afrutado, la acidez y astringencia de su sabor. El anisado irá extrayendo estas características desde los primeros días y al cabo de una o dos semanas veremos que el anisado en contacto con los arañones ha tomado color rojo, el resto del anisado está transparente. Tenemos que mover la botella porque, en caso contrario, sólo la parte del anisado en contacto con el arañón extraerá sus características.
Para hacer el pacharán ponemos las endrinas en anís para que éste retire del fruto los componentes que caracterizan al pacharán: su color rojo, su aroma afrutado, la acidez y astringencia de su sabor. El anisado irá extrayendo estas características desde los primeros días y al cabo de una o dos semanas veremos que el anisado en contacto con los arañones ha tomado color rojo, el resto del anisado está transparente. Tenemos que mover la botella porque, en caso contrario, sólo la parte del anisado en contacto con el arañón extraerá sus características.
¿Qué es el licor de endrinas? ¿Qué lo diferencia del pacharán?
¿Qué es el licor de endrinas? ¿Qué lo diferencia del pacharán? Mucha
gente me hace estas preguntas cuando descubre que existe ese producto llamado
licor de endrinas. Las primeras veces que me la shicieron simplemente di las
respuestas que entiendo acertadas pero tras responder más de diez veces yo
mismo me pregunté, ¿por qué esta curiosidad? Claro, lo pienso y está claro. Porque hay
mucho licor de endrinas por ahí pero la gente no lo conoce: no lo pide en el
bar, no lo compra en la tienda. En el bar piden pacharán, en la tienda compran
pacharán. Sin embargo no saben que muchas veces ese pacharán que les han
servido no lo es, y si miran el etiquetado de la botella que compraron en
ningún sitio dirá que es pacharán.
Y
esto, simplemente, es la mejor respuesta a la primera pregunta: el licor de
endrinas es un producto que imita al pacharán, es un falso pacharán, y quien
lo elabora lo hace para que se compre y
se sirva como pacharán.
Y,
¿en qué se diferencia?
Falso pacharán
Siempre me han dicho que soy demasiado curioso, que me quedo mirando todo y a todos, que se me nota mucho… Pero es difícil cambiar. Hoy me doy cuenta en este bar, debo parecer un “vigilante de la barra”, atento a los movimientos de clientes y camareros.
¿Se añade canela o granos de café al pacharán?
La
elaboración de pacharán es una tradición muy familiar. Y de la misma manera que
cada familia hace de forma distinta el arroz de pollo lo mismo ocurre con el
pacharán: hay quien le añade canela, quien le añade granos de café, o unas
hojas de tila, o unas flores de manzanilla, un chorro de orujo, cáscaras de
naranja...
Pero
tienes que tener en cuenta que al final el pacharán sabrá distinto en función
de lo que hayas añadido. Y cuando digo distinto no sólo quiero decir que serán
distintos entre ellos... sabrán a otra cosa en lugar de saber a pacharán.
Así,
si añadimos una pequeñita rama de canela a una botella de pacharán el aroma y
sabor tendrán una inconfundible presencia de canela. Y es un aroma tan intenso
y diferenciador que nada más llevarnos la copa a la nariz distinguiremos su
presencia... nos sabrá a canela y no a pacharán.
Lo
mismo ocurre con el café, las cáscaras de naranja... sea lo que sea lo que
añadamos hará que no sepa a pacharán y nos estaremos alejando de nuestro
objetivo incial: hacer un buen pacharán.
Por
ello la respuesta es clara: no debemos añadir nada que confunda el aroma y
sabor del pacharán. Utiliza sólo arañones (endrinas) y anisado; eso sí, procura
que tengan la mejor calidad.
¿Se puede guardar el pacharán? ¿Mejora con los años?
El
pacharán es una bebida de año, como el vino: todos los años recogemos los
arañones y elaboramos un nuevo pacharán que consumiremos durante el año
siguiente. Además sus principales características, su color de tono rojo y su
aroma afrutado, son caracteres de productos jóvenes, como el vino rosado por
ejemplo, que con los años evolucionan, oxidan y se van perdiendo.
Por
ello el pacharán debe consumirse durante el año siguiente a su elaboración.
¿Qué ocurre durante los años posteriores? El color irá evolucionando a tonos
marrones y tejas perdiendo atractivo. El aroma irá perdiendo frescor y su
característico y suave afrutado poco a poco irá desapareciendo. Los cambios que
se desarrollan durante el envejecimiento del pacharán son, por tanto,
negativos, y nada positivo puede aparecer por lo que no es conveniente
guardarlo para que envejezca en la botella.
Si
queremos, de nuevo, compararlo con los vinos, está claro que su reflejo sería
el rosado: un producto fresco que se consume durante el año y no se envejece ni
comercializa con añadas pasadas porque nada bueno le aporta.
Pero
claro, en los vinos podemos ver su añada para rechazar los viejos pero... ¿cómo
lo hacemos en el pacharán? Está claro que con el pacharán casero que hacemos
nosotros mismos debemos acabar la añada anterior antes de comenzar los nuevos
pacharanes. Las navidades se convierten en una ocasión fantástica para
terminarlo en las largas sobremesas que solemos hacer o, también, para regalar
esas botellas que nos quedan del año anterior a familiares y amigos.
¿Y con
el pacharán que compramos embotellado? En este caso es complicado porque las
marcas no suelen informar de la añada ni de la fecha de embotellado pero, si
buscáis bien, encontraréis que hay algunas marcas que sí lo hacen. Vuelve a ser
interesante buscar y elegir bien.
Doña Endrina
¡Ay, Dios, cuán hermosa
viene doña Endrina por la plaza!
¡Ay, qué talle, qué
donaire, qué alto cuello de garza!
¡Qué cabellos, qué
boquita, qué color, qué buenandanza!
Con saetas de amor hiere
cuando los sus ojos alza.
El libro de Buen Amor
Juan Ruiz Arcipestre de
Hita Obra del Siglo XIV
Así describía el Arcipestre de Hita a su amada Endrina. Vale, de
acuerdo que no se refería a nuestra endrina, el fruto del endrino, pero algo tendrá
para que en ella se inspirara para dar nombre a la joven viuda por cuyos amores
sufría.
Porque, cuando el Arcipestre de Hita asociaba la endrina con las
virtudes de su amor, seguro que ya antes se había deslumbrado por las virtudes
del fruto: su bonito y aterciopelado color, con ese llamativo azul que cubre su
negra piel. Su aroma elegantemente afrutado, suave en nariz pero intenso en la
boca. Y sus ya entonces conocidas propiedades digestivas que convirtieron a la
endrina en materia prima de medicinas.
Pero llama la atención que, mientras que en castellano casi
siempre nos referimos al fruto del endrino como endrina, sólo en Navarra y
alrededores, donde durante cientos de años las hemos recogido para hacer
nuestro pacharán, sus frutos son conocidos como arañones. Siempre he pensado
que esta acepción, arañón, procede directamente del uso del fruto, del
conocimiento directo de cómo es su recogida. Por supuesto me refiero a los
arañazos con que el endrino, arbusto espinoso, defiende sus frutos de quien
quiere robárselos.
Asociamos el arañón con los pinchos, con los arañazos. Y reflejamos
en su nombre tanto la rudeza del arbusto como las características agrestes del
fruto: su pronunciada acidez, su astringencia, su falta de dulzor. Porque nos
comemos un arañón y descubrimos que no sólo con los pinchos defiende el arbusto
a su fruto: también lo defiende negándole el dulzor y siendo generoso con la
acidez para que pájaros, animales y casi todos los humanos rechacen comerlos.
Menos, por supuesto, los amantes del pacharán, que siempre hemos vencido esta
estrategia defensiva del arañón para conseguir fundirlo con el anís en nuestro
rojo y dulce licor.
Y seguro que, como nosotros, también el Arcipestre conocía ese
otro lado espinoso, áspero y ácido de la endrina que bien podría haber
identificado con las respuestas ariscas con que su amada intentaba alejarlo en
el inicio de su romance. Pero también él venció ese rechazo inicial y con su
insistencia consiguió un final feliz para el cantar: “Doña Endrina y Don Melón en uno casados son”.
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