¿El pacharán engorda?



Terminamos la comida y, cuando pregunto cuántos pacharanes van a ser, siempre es lo mismo: uno de los amigos, repentinamente preocupado por las calorías, pregunta: Oye, pero ¿el pacharán no engorda? Hombre, pienso, siempre se ha dicho que lo único que no engorda es lo que no te llevas a la boca. Y estoy por responderle: majo, después de empujarte medio kilo de chuleta y un goxua de postre lo mismo el pacharán, con dulzor y todo, te diluye las calorías.
Como de costumbre me corto y le pido pacharán, siempre termina tomándoselo porque si no se le queda el estómago pesado. Aunque esta vez su pregunta se me queda en la cabeza y voy rumiando la idea de averiguar cuánto engorda una copa de pacharán. O por lo menos cuántas calorías supone la copa porque creo que a los que no hemos comido goxua el pacharán nos engordará un poco menos.
Por eso unos días más tarde aprovecho mi momento pacharán para iniciar mi investigación, como siempre usando internet.

Pacharán en las recetas de cocina


El uso de vino y licores en las recetas de cocina está muy extendido: podemos usarlos para hacer una salsa, para macerar o mechar una carne… ¿por qué no usar el pacharán?

¿Cuánto tiempo tengo que macerar el pacharán?

Todos los pacharaneros nos hemos hecho más de una vez esta pregunta y muchas de esas veces hemos tenido dudas a la hora de responderla. Como la experiencia es la madre de la ciencia nada mejor que partir de nuestra propia experiencia para encontrar una respuesta adecuada.

Para hacer el pacharán ponemos las endrinas en anís para que éste retire del fruto los componentes que caracterizan al pacharán: su color rojo, su aroma afrutado, la acidez y astringencia de su sabor. El anisado irá extrayendo estas características desde los primeros días y al cabo de una o dos semanas veremos que el anisado en contacto con los arañones ha tomado color rojo, el resto del anisado está transparente. Tenemos que mover la botella porque, en caso contrario, sólo la parte del anisado en contacto con el arañón extraerá sus características.

¿Qué es el licor de endrinas? ¿Qué lo diferencia del pacharán?


¿Qué es el licor de endrinas? ¿Qué lo diferencia del pacharán? Mucha gente me hace estas preguntas cuando descubre que existe ese producto llamado licor de endrinas. Las primeras veces que me la shicieron simplemente di las respuestas que entiendo acertadas pero tras responder más de diez veces yo mismo me pregunté, ¿por qué esta curiosidad? Claro, lo pienso y está claro. Porque hay mucho licor de endrinas por ahí pero la gente no lo conoce: no lo pide en el bar, no lo compra en la tienda. En el bar piden pacharán, en la tienda compran pacharán. Sin embargo no saben que muchas veces ese pacharán que les han servido no lo es, y si miran el etiquetado de la botella que compraron en ningún sitio dirá que es pacharán.
Y esto, simplemente, es la mejor respuesta a la primera pregunta: el licor de endrinas es un producto que imita al pacharán, es un falso pacharán, y quien lo  elabora lo hace para que se compre y se sirva como pacharán.
Y, ¿en qué se diferencia?

Falso pacharán

Siempre me han dicho que soy demasiado curioso, que me quedo mirando todo y a todos, que se me nota mucho… Pero es difícil cambiar. Hoy me doy cuenta en este bar, debo parecer un “vigilante de la barra”, atento a los movimientos de clientes y camareros.

¿Se añade canela o granos de café al pacharán?


La elaboración de pacharán es una tradición muy familiar. Y de la misma manera que cada familia hace de forma distinta el arroz de pollo lo mismo ocurre con el pacharán: hay quien le añade canela, quien le añade granos de café, o unas hojas de tila, o unas flores de manzanilla, un chorro de orujo, cáscaras de naranja...
Pero tienes que tener en cuenta que al final el pacharán sabrá distinto en función de lo que hayas añadido. Y cuando digo distinto no sólo quiero decir que serán distintos entre ellos... sabrán a otra cosa en lugar de saber a pacharán.
Así, si añadimos una pequeñita rama de canela a una botella de pacharán el aroma y sabor tendrán una inconfundible presencia de canela. Y es un aroma tan intenso y diferenciador que nada más llevarnos la copa a la nariz distinguiremos su presencia... nos sabrá a canela y no a pacharán.
Lo mismo ocurre con el café, las cáscaras de naranja... sea lo que sea lo que añadamos hará que no sepa a pacharán y nos estaremos alejando de nuestro objetivo incial: hacer un buen pacharán.
Por ello la respuesta es clara: no debemos añadir nada que confunda el aroma y sabor del pacharán. Utiliza sólo arañones (endrinas) y anisado; eso sí, procura que tengan la mejor calidad.

¿Se puede guardar el pacharán? ¿Mejora con los años?


El pacharán es una bebida de año, como el vino: todos los años recogemos los arañones y elaboramos un nuevo pacharán que consumiremos durante el año siguiente. Además sus principales características, su color de tono rojo y su aroma afrutado, son caracteres de productos jóvenes, como el vino rosado por ejemplo, que con los años evolucionan, oxidan y se van perdiendo.
Por ello el pacharán debe consumirse durante el año siguiente a su elaboración. ¿Qué ocurre durante los años posteriores? El color irá evolucionando a tonos marrones y tejas perdiendo atractivo. El aroma irá perdiendo frescor y su característico y suave afrutado poco a poco irá desapareciendo. Los cambios que se desarrollan durante el envejecimiento del pacharán son, por tanto, negativos, y nada positivo puede aparecer por lo que no es conveniente guardarlo para que envejezca en la botella.
Si queremos, de nuevo, compararlo con los vinos, está claro que su reflejo sería el rosado: un producto fresco que se consume durante el año y no se envejece ni comercializa con añadas pasadas porque nada bueno le aporta.
Pero claro, en los vinos podemos ver su añada para rechazar los viejos pero... ¿cómo lo hacemos en el pacharán? Está claro que con el pacharán casero que hacemos nosotros mismos debemos acabar la añada anterior antes de comenzar los nuevos pacharanes. Las navidades se convierten en una ocasión fantástica para terminarlo en las largas sobremesas que solemos hacer o, también, para regalar esas botellas que nos quedan del año anterior a familiares y amigos.
¿Y con el pacharán que compramos embotellado? En este caso es complicado porque las marcas no suelen informar de la añada ni de la fecha de embotellado pero, si buscáis bien, encontraréis que hay algunas marcas que sí lo hacen. Vuelve a ser interesante buscar y elegir bien.

Doña Endrina



¡Ay, Dios, cuán hermosa viene doña Endrina por la plaza!
¡Ay, qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza!
¡Qué cabellos, qué boquita, qué color, qué buenandanza!
Con saetas de amor hiere cuando los sus ojos alza.

El libro de Buen Amor
Juan Ruiz Arcipestre de Hita
Obra del Siglo XIV 

Así describía el Arcipestre de Hita a su amada Endrina. Vale, de acuerdo que no se refería a nuestra endrina, el fruto del endrino, pero algo tendrá para que en ella se inspirara para dar nombre a la joven viuda por cuyos amores sufría.
Porque, cuando el Arcipestre de Hita asociaba la endrina con las virtudes de su amor, seguro que ya antes se había deslumbrado por las virtudes del fruto: su bonito y aterciopelado color, con ese llamativo azul que cubre su negra piel. Su aroma elegantemente afrutado, suave en nariz pero intenso en la boca. Y sus ya entonces conocidas propiedades digestivas que convirtieron a la endrina en materia prima de medicinas.
Pero llama la atención que, mientras que en castellano casi siempre nos referimos al fruto del endrino como endrina, sólo en Navarra y alrededores, donde durante cientos de años las hemos recogido para hacer nuestro pacharán, sus frutos son conocidos como arañones. Siempre he pensado que esta acepción, arañón, procede directamente del uso del fruto, del conocimiento directo de cómo es su recogida. Por supuesto me refiero a los arañazos con que el endrino, arbusto espinoso, defiende sus frutos de quien quiere robárselos.
Asociamos el arañón con los pinchos, con los arañazos. Y reflejamos en su nombre tanto la rudeza del arbusto como las características agrestes del fruto: su pronunciada acidez, su astringencia, su falta de dulzor. Porque nos comemos un arañón y descubrimos que no sólo con los pinchos defiende el arbusto a su fruto: también lo defiende negándole el dulzor y siendo generoso con la acidez para que pájaros, animales y casi todos los humanos rechacen comerlos. Menos, por supuesto, los amantes del pacharán, que siempre hemos vencido esta estrategia defensiva del arañón para conseguir fundirlo con el anís en nuestro rojo y dulce licor.
Y seguro que, como nosotros, también el Arcipestre conocía ese otro lado espinoso, áspero y ácido de la endrina que bien podría haber identificado con las respuestas ariscas con que su amada intentaba alejarlo en el inicio de su romance. Pero también él venció ese rechazo inicial y con su insistencia consiguió un final feliz para el cantar: “Doña Endrina y Don Melón en uno casados son”.

El color de Papá Noel

Se acercan las navidades y, como todos años, los compañeros de trabajo lo celebramos con la tradicional comida de navidad. Convertimos la navidad en una excusa para pasar un buen rato juntos, comiendo pero, sobre todo, compartiendo una larga sobremesa en la grata compañía del pacharán navarro.

Y estamos tomando nuestra copa cuando surge la pregunta de si somos de Reyes. de Olentzero o de Papá Noel y alguien comenta que el último es una invención de marketing, que incluso Coca Cola le cambió el color desde su verde original al actual rojo y blanco. Me sorprende mucho oír esto pero, al ver que los compañeros a mi alrededor conocen la historia, prefiero no evidenciar mi ignorancia sobre tan importante asunto y dejo para otro momento la solución a las dudas que esto me plantea.
Y es hoy cuando, justo antes de que llegue la noche de Navidad, decido aprovechar mi momento pacharán para indagar sobre ello leyendo páginas en internet entre sorbo y sorbo de pacharán. Me encuentro en primer lugar con la historia de San Nicolás de Bari en lo que se supone es el inicio de la leyenda de Papá Noel. Nicolás, nacido ¡en el año 280! en la actual Turquía, se convirtió en obispo de Mira y fue muy querido por sus buenas acciones, muchas de ellas a favor de los niños. Además de varios milagros se le adjudica la entrega en secreto de monedas de oro a niñas que no disponían de la dote suficiente para casarse. La forma de entrega ya resulta familiar: entraba a escondidas por la ventana y ponía las monedas en los calcetines de las niñas, que colgaban en la chimenea para secarlos.

¿Por qué mi pacharán tiene posos?




El pacharán es un producto muy sencillo de elaborar: sólo tenemos que macerar los arañones en el anís. Por eso pocos problemas nos surgirán durante su elaboración. Uno de esos pocos problemas es el de la pregunta: la aparición de posos.
Después de macerar los arañones en el anís durante unos tres meses llega el momento de separar pacharán y frutos. Alargar más la maceración no aportará nada bueno a nuestro pacharán y, sin embargo, comenzarán a  aparecer sabores de hueso y a deshacerse la pulpa y piel de los arañones enturbiando mucho el pacharán. Pero aun macerando sólo tres meses veremos que el pacharán que obtenemos contiene algunos restos sólidos: trozos de piel y pulpa en su mayor parte. Es necesario filtrar el pacharán y lo ideal es hacerlo con un filtro de papel de los que se usaban en las cafeteras melita.
Con este filtrado eliminamos los sólidos presentes tras la maceración pero después pueden aparecer más posos, casi siempre blanquecinos. Estos sólidos se forman durante la conservación del pacharán y para eliminarlos tenemos que filtrar de nuevo el pacharán. Pero, ¿por qué aparecen?
La aparición de estas partículas blancas, incluso de natas en la superficie del pacharán, es casi siempre debido a que hemos obtenido un pacharán de 20 grados o menor. Esto es normal si hemos utilizado un anisado de 24 grados de alcohol, de esos que venden baratos y en garrafas de plástico en los mercadillos y en los supermercados. Si a un anisado de tan baja graduación añadimos una cuarta parte de endrinas bajamos el grado en la misma proporción y nos quedamos con un grado inferior a 20, insuficiente para conservarlo sin problemas durante el año. Y claro, como siempre hay quien piensa que a más cantidad de arañones mejor calidad podemos obtener un pacharán de menor grado todavía... con mayor probabilidad de que se formen esas partículas blancas tan desagradables.
La razón:  a bajos grados alcohólicos se pueden desarrollar mohos, levaduras, bacterias... que comienzan a consumir azúcar y provocan la aparición de restos sólidos.
La solución, mejor que filtrar para eliminarlos, es utilizar un anisado de mayor grado para obtener un pacharán de 25 grados, bien protegido contra las alteraciones y que se conservará limpio durante el año. Lo ideal es que el grado del anisado sea mayor de 30 y, como prácticamente ya sólo se encuentran anisados de 24 y 28 a la venta, lo mejor será elaborarnos nuestro propio anisado. La receta en la entrada "Cómo hacer mi propio anisado de pacharán".

¿Por qué mi pacharán tiene color marrón?


El color de los productos naturales es muy sensible a las oxidaciones, sobre todo el que proviene de antocianos, la materia colorante presente en la uva, ciruelas, arañones y casi todos los frutos rojos. Esta materia tiene un color rojo vivo, casi rosa, cuando está presente en la piel de los frutos y así pasa al vino, al pacharán, a las mermeladas... en el momento en que elaboramos estos productos a partir de las frutas.
La inestabilidad del color la podemos comprobar incluso durante los primeros meses después de la elaboración: en el caso del pacharán el color tras tres meses de maceración será un bonito color rojo con reflejos rosas. Sin embargo tras uno o dos meses en la botella veremos cómo el reflejo rosa desaparece y toma una tonalidad rubí. En pocos meses más el color irá adquiriendo tonos tejas y en dos años tendrá un color claramente pardo, marrón.
Por tanto si encontramos un color marrón en un pacharán la causa es simplemente que ha pasado bastante tiempo desde que ese pacharán se elaboró y su color ha ido oxidándose. Nos ocurrirá, por ejemplo, si no tomamos mucho pacharán en casa y hemos conservado una botella en el mueble del salón durante dos años. Y en este caso el color será bastante marrón porque en el salón de casa hay muchas oscilaciones de temperatura: hasta 28 grados al mediodía o durante la tarde, fresco durante la noche... y estos cambios hacen que la oxidación sea mucho mayor.
Inmediatamente se nos puede ocurrir otra pregunta: ¿cómo hay que conservar el pacharán?