La polinización de los endrinos


La primera semana de abril es fundamental para todos los pacharaneros porque durante esa semana se decidirá la cosecha de endrinas que tendremos en el otoño. Y es que los endrinos, siempre puntuales para florecer los primeros días de la primavera,  polinizan durante el inicio del mes de abril para formar enseguida diminutos arañones o endrinas.
Y no es tan fácil como parece: es conocida la fragilidad de la flor, más todavía durante los días siguientes a la polinización. Porque una pequeña nevada, un viento muy frío o una sola noche de helada conseguirán que las pequeñas endrinas se echen a perder y, con ellas, nuestra esperanza de hacer pacharán durante el otoño.
Otra debilidad no tan conocida es la dependencia que los endrinos tienen del buen tiempo para que sus flores polinicen: los días de viento, frío y lluvia las abejas y abejorros no vuelan y no llevan el polen de flor en flor para que éstas fructifiquen. Claro: como en el resto de las plantas, podríamos pensar. Pero no es así: cualquier lectura no demasiado técnica sobre el tema nos aclara que la mayor parte de los cultivos agrícolas son polinizados por el viento (se denominan anemófilos) o son autopolinizados por una misma flor (llamados autógamos). Y sólo un 30% de los cultivos necesitan de los insectos u otros animales para conseguir polinizarse. Por supuesto entre ese reducido grupo se encuentra el endrino.
Y leo que la causa de esta dependencia de los insectos es que las flores de un mismo árbol no pueden polinizarse entre sí y necesitan de lo que se denomina polinización cruzada, es decir las flores necesitan polen que proceda de otro árbol. ¿Cómo se sabe esto? Al parecer hace años que a alguien se le ocurrió cerrar árboles de endrinos en una malla anti-insectos para demostrar que, si éstos no pueden llegar a las flores del árbol, no hay frutos. Según el artículo que leo la necesidad de la polinización cruzada es el resultado de una herramienta natural para evitar la endogamia que provocaría una erosión genética, esto es la debilidad de la especie y, muy probablemente, su desaparición.
Y en el caso del endrino no sólo demostraron esto, también que no es posible polinizar las flores de un árbol de endrino con las de otro árbol idéntico, es decir de la misma variedad, y necesitan polen de otro endrino que, además, sea de otra variedad.
Pero al necesitar este tipo de polinización cruzada, ¿no será muy difícil que a las flores de un árbol llegue polen de otro de otro endrino que sea de una variedad distinta? La respuesta la aporta la propia polinización cruzada: al provenir todas las endrinas de dos árboles distintos también las plantas que de ellas germinarán serán distintas a sus dos progenitores. Si esto lo trasladamos a cientos de años de polinizaciones anuales nos lleva a que la mayor parte de los endrinos del campo, aunque se encuentren muy próximos, son en realidad primos o familiares lejanos que pueden polinizarse entre sí sin ningún problema.
Como conclusión final si estás interesado en poner un endrino en tu huerta o jardín para recoger sus endrinas no lo hagas. Quiero decir: no plantes un solo endrino, planta varios, y mejor de distinta procedencia, si quieres asegurar su polinización y una buena cosecha de arañones.

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